Para hoy 5 de junio de 2017, la Mesa de la Unidad (MUD) convocó a un plantón de 12 horas, es decir, tomar diferentes puntos de la ciudad de 6:00 AM a 6:00 PM. Desde muy temprano la GNB y la PNB se presentaron en los distintos puntos de concentración para reprimir a las personas que se agrupaban.

Esta reflexión la dividiré en dos partes. La primera será describir parte de lo que sucedió durante el día, y la segunda hablar sobre el ánimo actual de los opositores y su asistencia a las protestas convocadas.

A pesar de que al comienzo del día fueron pocas las personas que se animaron a la iniciativa, destacó que en muchas zonas de Caracas las personas, en grupos pequeños, decidieron salir a protestar. Después, con el pasar de las horas, más y más personas se sumaron y con ello también aumentó el ánimo represivo. Al parecer la orden emanada fue acabar con las concentraciones de la manera más rápida posible, así fuese necesario una represión más violenta, agresiones, y hasta robos por parte de los cuerpos de seguridad. A continuación algunos tuits que corroboran lo descrito:

La escalada por parte de los cuerpos de seguridad del Estado contó con ataques de los medios de comunicación, destrucción de equipos de transmisión, utilización de perdigones y metras, violencia en contra de diputados, robos a manifestantes, destrucción de vehículos de opositores, y al final de la tarde, disparos de armas de fuego.

Lo que se vivió hoy obedece, sin duda alguna, a un cambio en las órdenes a los componentes de la GNB y PNB. Buscan generar miedo y terror para inducir miedo en los manifestantes y así disminuir el número de personas en la calle, para ello han ido incorporando armamento cada vez más letales. Por lo que puedo percibir en mi limitada percepción, creo que no lo lograrán.

Ahora el segundo punto ¿Está perdiendo fuerza la convocatoria? Para abordar este punto hay que analizar un poco el contexto. Esta crisis político-social se da en medio de una crisis económica histórica, con millones de hogares con una situación muy precaria, realidad que no sólo describe a las familias pobres, sino también a la clase media. Hoy el ciudadano manifestante tiene que protestar, pero también sobrevivir. Esto le impide ir a todas los eventos convocados. Muchos opositores seleccionan a qué protestas pueden asistir, mientras hacen casi obligatoria aquellas que coinciden con fines de semana y días feriados. Por ello no me genera mucho ruido la poca asistencia durante los días laborables.

Con esto no quiero decir que no haya riesgo de desgaste. Lo habrá si se prolonga la situación por demasiado tiempo, pero por los momentos no veo que la gente pierda la energía que los mueve. De hecho, percibo que esa energía empieza a manifestarse en zonas populares en las que antes no se realizaban protestas. La dirigencia política debe actuar con mucha prudencia y sabiduría para canalizar y retroalimentar esa energía social.

Por último, me tomo estas líneas para destacar la necesidad de una visión de unidad más clara, que en una misma foto, en una misma propuesta aparezcan los principales líderes que hoy tiene el país, incluyendo al chavismo disidente. Que esa misma unidad ampliada convoque a los diferentes sectores de la sociedad para sentar las bases a un gran pacto de gobernabilidad. Toda esta crisis quizás deje a Venezuela como un libro en blanco y debemos empezar a escribir sobre él con caligrafía incluyente.

Anuncios